la sabana

No es un juego de amor

No son cartas del azar,

Es mi loca urgencia

De quererte más.

Voy con el tiempo

A mis espaldas

Ante un mañana

Que solo es sombra

Ante tus ojos prendidos

Irradiando fuegos eternos.

Manos de seda que sueltas

Van como gacelas

Sobre este campo-cuerpo.

Sabanas de verde amanecer

Y sábanas de azul temprano

Depredador de tu amor,

Presa y cautivo del felino

Del emancipado destino

Que vaga por tus días calmados

Por tus noches polares

Y por los desiertos mágicos

De tu piel al viento.

Muerto de risa, loco de contento,

Viviendo de miedo

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ruinas

No hace falta una sonrisa

ni la mirada más tierna,

ni los mejores deseos

ni un abrazo siquiera…

No hace falta nada

para ser feliz solo.

Puedo con todo

y si no estoy muerto...

muerto de miedo.

Son las mejores

mañanas desde hace tiempo,

el sol resplandece

tras los sucios cristales

de esta ruina de cemento.

burbuja

Lo que siento ya no es un hecho real

ni la constancia de un cruento designio,

solo es un apuro de amor y un verso

escondido en el profundo destino.

Van mis ideas formando una realidad

que sin ser certidumbre o certeza

reflejan tu rostro en esta noche fresca

donde tú alimentas a las estrellas.

Ya no pasión, ya no caída en vano

un discurso de amor profano

una burbuja de pura desilusión

que se revienta entre mis manos.

Rendido y sin que querer renunciar:

una mezcla de quietud y engaño,

si solo supiera adivinar

lo mucho que aún te

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abdicar

El poder de la mente.

La capacidad de pensar

con libertad o ser esclavo

de tu propia miseria

o de tu loca vanidad.

Pero ante ti...

no soy poderoso

no domino mi instinto

flaqueo y me rindo

me tiemblan las piernas

y las entrañas se revuelven.

Pierdo la cordura

el sano juicio me abandona

en el mar de la desolación

o en el desierto

de la desesperanza.

Abdico ante ti.

Firmo los tratados

que sean requeridos

por la insanidad de verte

y me desquicio solito.

Claudico sin luchar antes

porque de nada sirve

porque de nada vale

porque aún te

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El blues de Ella

Los sonidos del blues

me elevan al cosmos

se meten por los poros

y llenan todo mi ser.

La voz irrepetible de Ella:

grandiosa,  exuberante

en sus tonalidades azules.

Es como el canto

de un ángel negro

que jamás ha tocado la tierra,

ni siquiera para morir en ella.

Me transporto a 1932

cuando Ella a sus 15 años

hipnotizó al Harlem Apollo

con esa voz mágica.

Me siento en una butaca

del teatro neoyorquino

y me imagino a Ella

deleitando mis sentidos

metiéndose por mis oídos

en un orgasmo emocional.

Fantaseo y la escucho

cantar Judy, Love and Kisses

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alba dulce

Esta mañana estuve contigo

palpitando al unísono

tu corazón y el mío.

La tenue luz del alba

pintando de malba

tu piel y mi piel.

Miradas que van y vienen

entre suspiros de miel

agitando nuestros pechos

y arrancándonos la piel.

humedal

El río desbordado

la lluvia que no cesa

los ojos desarmados

de llanto y de tristeza.

¡Oh! fuente de amor

derrama sobre mí tu pena

deja en mi tu dolor

de la sombra que es ajena.

Brotan dulces, tibios

destellos de labios

que enamoran, que enajenan,

calumnia inmemorable,

censura de muerte y guerra.

Río que te haces mar

con las lágrimas terrenas

dejas sabor a sal

en la estancia y la cantera.

instintos

No sé hasta qué punto

los instintos pueden más

que la conciencia humana.

El deseo de lo prohibido,

la incansable necesidad

de imaginar el desquiciado

contenido visual de las fantasías.

Arremete en contra de la razón

una avalancha de naturaleza animal

que abate tras su paso

la dignidad y la inocencia.

Fluyen como ríos desbordados

arrasando con los pilares de la decencia

los instintos del reptil despierto

van camino al océano de tentaciones

en un clímax de destrucción total.

El constante trepidar de escenas

de sesgos a la luz de las sombras

sábanas bañadas por el sol mañanero

gotas de

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enardecido

Solo mirarte me transforma

en un animal enfermo,

tu piel es un llamado urgente

de la cruel naturaleza.

Me muerdo los labios

Para no besarte

 me quema el cuerpo

si estoy a tu lado

Caigo víctima de tus ojos.

¡Ay mi tentación!

¡Ay mi gana de tenerte!

Me aspira, me arranca

la piel a pedacitos,

me entorpece y me emociona

hasta el desvarío.

Con tu mano en la mía

fluyen litros de corriente

vital entregada

totalmente a sentirte

en cado poro, en cada roce.

Un día toqué tus piernas

y un volcán en  erupción

quemaba mis entrañas

lacerando profundamente

mis

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Fantasía divina

Inspirado en ti

podría escribir mil fantasías

de amor y de locura.

Sandra, mujer de mi vida

La dueña de mis días.

Pienso en ti a cada instante

Como mi mujer y mi amante

Como la persona más importante

De esta mi vida turbia y errante.

Espero que cuando leas estos versos

Comprendas que mi corazón

No tiene más remedio

Que rendirse ante tu amor.

Y así es como me siento

Como un cautivo, un hambriento

De tu piel y de tu aliento.

Sandra, Sandrita, bebita, diosa encarnada

Tu olor en mi almohada

Es mi fantasía en la madrugada.

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